Características esenciales de los títulos de crédito

La principal razón de ser de los títulos de crédito consiste en su libre transmisión en el comercio, para extinguir o garantizar obligaciones contractuales. Es por ello que la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito (la “LGTOC” o la “Ley”), los dotó de ciertas características esenciales, que la doctrina y los tribunales han desarrollado bajo los siguientes conceptos: literalidad, incorporación, autonomía, formalidad, y circulación.

LITERALIDAD

El fundamento legal del principio de legalidad de los títulos de crédito lo constituye el artículo 5º de la Ley de la materia, que establece que son títulos de crédito, los documentos necesarios para ejercitar el derecho literal que en ellos se consigna.

La literalidad es una obligación tanto para el obligado (deudor) como para el beneficiario (acreedor), ya que éste último se encuentra sujeto a las siguientes restricciones:

a) Sólo puede cobrar en el domicilio señalado para ello (art. 126 LGTOC).

b) No puede cobrar el documento antes de la fecha de vencimiento consignada en el título (art. 127 LGTOC).

c) No se puede pagar más de la cantidad consignada (art. 167 LGTOC).

d) Cuando el deudor pague sólo una parte de la cantidad consignada, retendrá el documento, pero disminuirá textualmente el monto con lo pagado (art. 17 y 130 LGTOC).

Es tan estricta la literalidad del título que el artículo 13 de la LGTOC establece que en caso de alteración del texto de un título de crédito, los signatarios posteriores a ella se obligan según los términos del texto alterado, y los signatarios anteriores, según los términos del texto original.

Otra disposición que remite a la literalidad del instrumento es la que establece que en caso de diferencia entre el importe escrito con números y la cantidad con letra, prevalecerá ésta última (artículo 16 de la misma Ley).

Así mismo, la fracción VI del artículo 170 de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito exige que en el propio documento aparezca la firma del suscriptor, o de la persona que lo hace a su ruego o en su nombre.

INCORPORACIÓN

El principio de incorporación se desprende con claridad de varios preceptos de la LGTOC, entre los cuales mencionamos los siguientes:

a) El tenedor de un título está obligado a exhibirlo para ejercitar el derecho consignado en el mismo (art. 17 LGTOC).

b) La transmisión del título implica el traspaso del derecho principal, los intereses, los dividendos caídos, las garantías y demás derechos accesorios (art. 18 LGTOC).

c) La reivindicación de las mercancías representadas sólo podrá hacerse mediante la reivindicación del título (art. 19 LGTOC).

d) El secuestro sobre el derecho o las mercancías consignadas en el título no surte efectos si no incluye el secuestro del título (art. 20 LGTOC).

e) El pago debe hacerse contra la entrega del título (art. 129 LGOTC).

AUTONOMÍA

Mediante jurisprudencia, se definió el criterio de que los títulos de crédito adquieren desde el momento en que entran en circulación, existencia autónoma de la operación causal. Dicha tesis jurisprudencial de la Séptima Época a la letra dice: “Los documentos mercantiles otorgados en relación, con cualquier contrato, adquieren, como títulos de crédito, una existencia autónoma, independiente por completo de la operación de que se han derivado.” (Registro No. 239869)

En este mismo sentido se han pronunciado también los tribunales, al señalar que los títulos de crédito gozan entre otros atributos del de autonomía, lo que implica que cada adquisición del título y, por ende, del derecho incorporado en éste, es independiente de las relaciones anteriores entre el deudor y los tenedores; sin embargo, dicha característica se encuentra supeditada a que el título de crédito entre en circulación. (Tesis aislada, Registro No. 180982, julio de 2004).

Una de las disposiciones que más claramente refleja el carácter autónomo del título de crédito, es el artículo 71 de la LGTOC, que establece que la suscripción de un título al portador obliga a quien la hace, a cubrirlo a cualquiera que se lo presente, aunque el título haya entrado a la circulación contra la voluntad del suscriptor, o después de que sobrevengan su muerte o incapacidad.

FORMALIDAD

A diferencia de otros actos jurídicos, para los cuales la formalidad es un requisito de validez o de forma, para los títulos de crédito, la formalidad es un elemento esencial. Lo demuestra el artículo 14 de la Ley de la materia, que establece que los documentos y los actos a que este Título se refiere, sólo producirán los efectos previstos por el mismo, cuando contengan las menciones y llenen los requisitos señalados por la Ley y que ésta no presuma expresamente.

Lo anterior significa que la falta de formalidad impide que el título de crédito sea considerado legalmente como tal, y por lo tanto no se puede ejecutar mediante el expedito juicio ejecutivo mercantil, sino que solamente constituye una prueba de la relación obligacional entre las partes.

CIRCULACIÓN

Los títulos de crédito son documentos que tienen como finalidad facilitar la circulación de la riqueza, conforme lo señalado en la exposición de motivos de la LGTOC, según la cual la ley propende a asegurar mayores posibilidades de circulación para los títulos, y a obtener a través de los títulos la máxima movilización de riqueza compatible con un régimen de sólida seguridad.

La restricción de la circulación de un título de crédito constituye una excepción de la regla, ya que el artículo 25 de la LGTOC prevé que los títulos nominativos se entenderán siempre extendidos a la orden, salvo inserción en su texto, o en el de un endoso, de las cláusulas no a la orden o no negociable. Las cláusulas podrán ser inscritas en el documento por cualquier tenedor, y surtirán sus efectos desde la fecha de su inserción. El título que contenga las cláusulas de referencia, sólo será transmisible en la forma y con los efectos de una cesión ordinaria.

CONCLUSIÓN

Las características esenciales de los títulos de crédito los distinguen del resto de documentos mercantiles, pues dichos papeles tienen una naturaleza híbrida entre obligaciones comerciales e instrumentos de pago. Son independientes y autosuficientes, obligan solamente a lo expresamente previsto en su texto, incorporan el propio derecho al papel, deben cumplir con ciertos requisitos rígidos de formalidad, y se desplazan rápidamente en el mercado. Debido a dichas propiedades intrínsecas, los títulos de crédito son de fácil y rápida ejecución, lo cual produce grandes beneficios en el mundo práctico del comercio.

Atentamente

Kim Quezada
Departamento Legal



Lic y M.D. Vladia Mucenic Lic y M.D. Vladia Mucenic

Socia del Área de Legal, Licenciatura en Derecho egresada de la Universidad de Bucharest, Rumania. Maestría en Derecho Corporativo Internacional en la Universidad Iberoamericana y Maestría en Impuestos en el Instituto de Especialización para Ejecutivos


Comentarios
  • roberto caamal

    existe algun fundamento legal, de las caracteristicas de los titulos de credito?

    en el cual especifique articulos para los mismos?

    de donde surgen las caracteristicas, ¿de la comprencion de LGTOC, o existe fundamento legal?

    GRACIAS… MUY BUEM APORTE.}

    GRACIAS

  • Vladia Mucenic

    Las caracteristicas descritas no se encuentran definidas tal cual en la LGTOC, pero se desprenden de la interpretacion armonica de los diversos articulos de la misma, realizada por los tribunales, entre ellos la Suprema Corte, y por los autores expertos en la materia.

    Estas caracteristicas nos ayudan a su vez a intrepretar otras disposiciones de la LGTOC, al ser reconocidos como principios rectores de esta ley.