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¿Cómo el déficit fiscal puede afectar la estabilidad macroeconómica?

El pasado 03 de octubre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó el 2do informe titulado, Monitor Fiscal, mismo que trata de un análisis y evaluación sobre las finanzas públicas y el sector financiero privado de los países desarrollados, emergentes y en vías de desarrollo. Dicho análisis toma como base los estudios sobre las perspectivas de la economía mundial y la estabilidad financiera mundial para el año 2016.

La importancia de este documento radica en que los factores principales que logran la estabilidad macroeconómica y financiera de un país dependerá de la salud que exista tanto en las finanzas públicas como del sector privado, así como de la creación de políticas fiscales y estructurales que beneficien el crecimiento económico, con el objetivo de poder afrontar cualquier crisis económica que se presente en el futuro. Sin embargo, actualmente existen países que han creado políticas que no benefician a las finanzas públicas y al sector privado, lo cual al paso del tiempo pudieran sufrir las secuelas de alguna crisis económica global, derivado de no tener un plan de acción para contrarrestar dichos efectos.

Durante 2016, la deuda global alcanzó su máximo histórico, equivalente al 225% del PIB mundial; 100 billones de dólares corresponden a deudas del sector privado, tanto de los países desarrollados como los países emergentes. Si bien el FMI reconoce que México implementa mecanismos para controlar la deuda, el organismo internacional recomienda que se cree un Consejo Fiscal Independiente como apoyo para la formulación de planes que reduzcan la deuda, a la par que se logre reducir el déficit fiscal que el país enfrenta actualmente.

Las crisis económicas están relacionadas con los niveles excesivos de deuda pública y privada tanto en los países avanzados como en los países emergentes. A partir de la crisis de 2008, la deuda pública y privada de los países avanzados y emergentes ascendió rápidamente. A partir de 2012, solo un tercio de las economías avanzadas han podido formular políticas estructurales para el mejoramiento de las finanzas públicas; las demás, han estado aumentando la deuda pública sin tener plan de acción para contrarrestarlo.

Un análisis realizado por Jorda, Schularick y Taylor (2016) muestran que las políticas fiscales pueden significativamente reducir los costos financieros derivado de alguna crisis; y en aquellos casos en los que los países tengan políticas fiscales débiles, tienden a solo enfocarse a recortar el gasto público. Mencionan que dicho comportamiento se da más en las economías emergentes que en las avanzadas.

Una de las conclusiones del Monitor Fiscal es que para solucionar el problema de la deuda en una época de bajo crecimiento económico global es a través de la creación de políticas que ayuden a: 1) incentivar los sectores económicos de un país y 2) la creación de incentivos para la reestructuración de la deuda privada; dichos mecanismos pueden servir para enfrentar crisis que se presente a mediano y largo plazo, así como también ayudan a descartar la posibilidad de que los gobiernos ayuden con recursos propios a las empresas privadas.

De acuerdo con el análisis de la balanza de pagos al 2do trimestre del 2016 publicado por el Banco de México, la deuda interna bruta fue de 5 mil 818 millones 473 pesos y la deuda externa fue de 183 mil 069 millones de dólares. Durante el segundo trimestre de 2016, la cuenta corriente de la balanza de pagos registró un déficit de -7 mil 852 millones de dólares, mismo que fue originado por el déficit en la balanza de bienes y servicios de -4 mil 872 millones de dólares y en el de la renta por -9 mil 865 millones de dólares; sin embargo, se registró un superávit en la balanza de transferencia de 6 mil 884 millones de dólares.

Asimismo, las reservas internacionales brutas se redujeron en 878 mil millones de dólares, cerrando al mes de junio de 2016 con una reserva internacional bruta de 178 mil 830 millones de dólares. Dichos resultados se debieron a la gran volatilidad financiera internacional, así como la reducción de las perspectivas del crecimiento económico mundial, acompañado del déficit comercial del petróleo.

Es importante que los países realicen un análisis minucioso de sus finanzas públicas y de sus sistemas financieros, así como de revisar si las políticas fiscales y estructurales que se realizan año con año ayudan a incentivar el crecimiento económico y si son formuladas para contrarrestar los efectos de las crisis que pudieran llegar a surgir en el futuro.

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